01.09.2010
El fin de las tarifas planas: un error de planteamiento

Aviso Legal, en Las Provincias
Leo sorprendido la reacción que ha tenido la divagación del número dos de Telefónica acerca de limitar o incluso eliminar las tarifas planas de conexión a internet de banda ancha aduciendo que es “imposible encontrar la rentabilidad en un momento en que las necesidades de conectividad de los usuarios se multiplican a gran velocidad merced al crecimiento registrado por redes sociales, blogs y aplicaciones de todo tipo”
De las respuestas ya hemos podido leer un interesante artículo de David Ballota en NacionRed, por lo que os remito a él para tener una visión global de las mismas.
En ni humilde opinión, este planteamiento es por supuesto, absurdo. En primer lugar porque Telefónica todavía acapara cerca de un 60% de las conexiones de banda ancha por lo que su gran pedazo de pastel no se ve en absoluto amenazado. En segundo lugar porque el planteamiento de pago por cantidad de datos y por lo tanto eliminación de las tarifas planas adolece de un simplismo extremo. Quizá la solución pase no por recortar el coste de las tarifas planas, sino por crear soluciones sensiblemente más baratas para usuarios que no exprimen el potencial que ofrece una tarifa plana. ¡Ah, claro! ¡Pero eso supone una reducción de los ingresos mensuales de Telefónica! Porque tirando manos de los datos, apenas un 5% de los usuarios consumen actualmente el 75% del tráfico. Esto se intepreta en el sentido -equívoco, por supuesto- de que todo este tráfico es “ilegal” (ya sabéis, piratería y todas esas falacias), pero no se observa desde el prisma de que si un 5% consume el 75% del tráfico, el 95% pagan por no consumir recursos. Entonces, ese 95% está generando unos pingües beneficios a Telefónica, ¿no os parece? Imaginad qué pasaría si el 100% de los clientes exprimiese del mismo modo las tarifas planas, cosa que por otro lado es exactamente lo que ofrecen los operadores y contratan los clientes: la capacidad de usar una tarifa plana al límite.
Lo que ocurre es que esto supone perder beneficios, y por lo tanto es una opción que ni se plantea el operador heredero del monopolio. De las dos opciones (que paguen menos los que menos gasten o que paguen más los que más gasten, sin reducir el precio que pagan los que menos gastan), obviamente la empresa por definición abogará por la segunda. Por eso, y porque tienen servicios de pago que potenciar (Imagenio, por ejemplo), y que con las tarifas planas y usuarios que sepan exprimirlos están abocados indefectiblemente a la desaparición, incluso con el advenimiento de las televisiones con acceso a internet, que relegarían sus contenidos de pago a un segundo plano.
Sigo pensando lo mismo que ya pensé hace unos meses: se trata de un globo sonda. Y si la competencia es la mitad de lista de lo que suponemos que puede llegar a ser, Telefónica se quedará sola en su idea estúpida de finiquitar las tarifas planas, en beneficio del resto de operadores.







