Facebook evitó una condena por robo

Viernes
13.11.09
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El juez admitió como prueba exculpatoria una actualización de su status en Facebook

Rodney Bradford, un muchacho de 19 años residente en Brooklyn, Nueva York, fue detenido y acusado perpetrar un robo la noche del 17 de Octubre. Sin embargo, él se encontraba en el apartamento de su padre, en Harlem, lugar distinto al de la comisión del delito. Su abogado, John G. Browning, consiguió la absolución basando su defensa en que a la hora en que se cometió el delito, Bradford actualizó su estado en Facebook desde la casa de sus padres. Y Facebook contribuyó a ello aportando los datos relativos a la identificación física del lugar donde se había efectuado una actualización de status que decía ‘Where’s my pancakes’.

No es la primera vez que Facebook aparece como elemento de prueba decisivo en procesos penales en los Estados Unidos. No hace mucho, lo recordaréis, se detuvo a un sujeto que, tras robar en la casa de su víctima dos valiosas joyas, consultó su Facebook, y abandonó la casa sin cerrar la sesión. Este fue el elemento decisivo para su identificación e imputación.

El calado de las redes sociales en todos los ámbitos de la vida es ya un hecho, y cada vez resulta más frecuente recurrir a la Vida Online™ para buscar indicios de infidelidades, estafas a las empresas en relación con incapacidades temporales (bajas), a seguros, etc. que puedan ser utilizados en procedimientos judiciales en la Vida Real™.

A mi entender, subyacen dos cuestiones jurídicas que ya se están poniendo de rabiosa actualidad, y que cada día van a suscitar más debate en nuestros tribunales. Me refiero por un lado a la práctica pericial sobre nuevas tecnologías (recomiendo una visita al sitio de la Asociación Española de Evidencias Electrónicas), y por otro a la apreciación y valoración de este tipo de nuevas y especializadas periciales por parte de los jueces y magistrados.

Las redes sociales están cambiando nuestro mundo contínuamente. ¿Sabrá el Derecho estar a la altura de estos nuevos tiempos?

Fuente | Fort-Greene Blogs (New York Times)